En estos días se cumplió un año desde que con Orejudo (y bajo el tirano y arbitrario mando del Decapitado) comenzamos con esta empresa que se alimenta solamente del amor que sentimos por los libros, por la música, por el cine, y sobre todo por el humor. La edición aniversario incita al choreo: es el momento de “pelar” los greatest hits, de volver a repetir esa frase ingeniosa que se nos ocurrió aquella única vez y de la que posteriormente sólo ofrecimos variaciones disfrazadas. Bueno, sin llegar a ese punto, me gustaría de todos modos repasar un poco aquello que estuvimos leyendo o releyendo durante este año de vida. Como decía el “Manifiesto” que publicamos al nacer, la idea era intentar contagiar nuestras experiencias, ya que mucho de lo que alguna vez leímos, o vimos o escuchamos por primera vez nos fue transmitido precisamente de esa forma. Robespierre busca un poco eso, pegarte un sillazo en la nuca, preguntarte qué andás haciendo y comentarte lo que hace él mismo, con la remota (y altanera) intención de que lo sigas. Pero siempre despojados de solemnidad. Como rezaba el exordio, se trata de cavilaciones unidas en feliz matrimonio con el absurdo; la embestida feroz de un tapir bramando versos a la carrera. Eso es Robespierre con Polera: amor al arte, pero en ojotas.Entonces la listita. En doce meses nos pegamos un lindo viaje (winners don’t use drugs) que arrancó por el maravilloso El Silenciero de Antonio di Benedetto, pasó (sin escalas) a la Estética de Elena Oliveras y a El hechicero y su magia de Claude Levi-Strauss (está vivo, me lo dijo un amigo). Después vinieron Saer con El limonero real y Sartre con sus Reflexiones sobre la cuestión judía. Unas vacaciones en la playa hojeando la “Caras” y la “Gente” para retomar con un lindo librito de crítica literaria: las Razones de la crítica de Alberto Giordano. De ahí hasta El Salvador en busca de Textos breves de Alfonso Quijada Urías, y sin demasiado respiro a cruzar la Mar Océano hacia El malestar en la cultura de Freud. Para aplacar el bajón, el teatro surrealista de Federico García Lorca en El paseo de Buster Keaton. Y del poeta andaluz al energúmeno belga de Hergé con su Tintín en el congo. Después la vuelta a América para releer y renovar la admiración por una de las piezas más hermosas de la literatura latinoamericana: Pedro Páramo de Juan Rulfo. Un poco de poesías y rosquillas con Máximo Simpson y de nuevo al pozo con La conjuración sagrada de Georges Bataille, contrapesado con fresca evasión de la mano del Libro de los seres imaginarios de Borges y Bioy. Mientras tanto, todo el tiempo sobrevolando el mundo de locos y lanzallamas de Roberto Arlt. Y de la mano de Arlt encontramos a Carlos Correas, que con su ensayo Arlt literato nos ayudó a mofarnos de la “crisis mundial”. Y así llegamos hasta hoy: leyendo El uruguayo de Copi, riendo y descreyendo de todo, tratando de trepar a la copa del árbol más alto para que no nos tape la arena.
Ojalá aunque sea una de estas referencias haya contagiado a ir en busca de los textos a algún lector con las defensas bajas. Y si, por el contrario, se hubiera dado aquello de querer hallarnos, sacarnos de nuestra madriguera y golpearnos sin piedad, nunca van a enterarse en donde vivo.
Chau, felicidades.
M. le Ch.
1 comentarios:
Estoy aca, leyendo ZAMA a instancias del sr LE Chiwi y ya voy a llegar al silenciero (me va gustando mucho mucho) deje de lado a Aira y su Cena que "fue para atras" tal como me lo vaticinara el ya nombrado M.le Ch. asi que digamos que comparto la linea editorial y aprovecho para pedir, cual si fuera un tema en la radio, que hablen del sr.Pound, el sr.Eliot, el sr.W.C.Williams, etc y luego suban a los otros norteamicanos Beats, haciendo escala en nicaragua y en E.Cardenal y sus traducciones y si es posible mas aca en el flaco Girri y sus otras traducciones... pero bueno, hagan lo que quieran de ultima es para decirles que disfruto mucho v/pagina y les mando un gran abrazo...
Luis del oeste
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